Trauma y disociación
Cuando hemos estados expuestos a experiencias difíciles nuestro organismo se orienta hacia la supervivencia y pone en marcha mecanismos y estrategias de emergencia, muy útiles en el momento crítico, pero que no siempre se desactivan cuando el peligro ha cesado.
Integrar ciertas experiencias en nuestra historia puede resultar muy difícil, así podemos terminar desconectándonos de nosotros mismos, de nuestros recuerdos, de nuestras emociones.
La sanación del trauma requiere por un lado que procesemos e integremos las experiencias difíciles y por otro que aprendamos estrategias nuevas, más funcionales y adaptativas, para vivir nuestro presente.
psicoterapia emdr
Si estamos atravesando un período emocionalmente difícil y no sabemos por donde salir, si queremos conocernos mejor, si tenemos experiencias pasadas que non atormentan, si sentimos que repetimos una y otra vez los mismos patrones y errores, en todos estos casos la psicoterapia puede revelarse una ayuda fundamental.
El enfoque principal que utilizo es la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por
Movimientos Oculares, en inglés Eyes Movement Desensitization and Reprocessing), reconocida por la Organización Mundial de la Salud desde 2013 como uno de los tratamientos de elección para trastornos relacionados con el trauma.
Aun que inicialmente su aplicación se enfocó principalmente en personas con estrés post-traumático, los estudios que se han conducidos en las décadas posteriores has demostrado su eficacia en una gran variedad de situaciones.
La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un enfoque psicoterapéutico que parte de la idea de que muchas dificultades emocionales actuales están relacionadas con experiencias pasadas que no pudieron ser procesadas de manera adaptativa en su momento. Estas experiencias pueden quedar “almacenadas” en el sistema nervioso de forma fragmentada, manteniendo activas emociones, sensaciones corporales y creencias negativas incluso años después.
Durante las sesiones, la persona se centra en recuerdos, emociones o situaciones que generan malestar, mientras se utilizan distintos tipos de estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternantes o estimulación táctil). Este proceso facilita que el cerebro integre la experiencia de una manera más adaptativa, reduciendo la intensidad emocional asociada y permitiendo que surjan nuevas perspectivas, significados y recursos internos.
El objetivo no es “borrar” recuerdos ni cambiar quiénes somos, sino disminuir el sufrimiento asociado a determinadas experiencias, ampliar la capacidad de regulación emocional y favorecer una mayor sensación de seguridad, coherencia y bienestar en la vida cotidiana.